Medidas alineadas para proteger los océanos, glaciares y sistemas polares

Por Noelia García Nebra,
Jefa, Sostenibilidad y Colaboraciones
, ISO
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En el Villars Institute Ocean Forum de Suiza, tuve el privilegio de debatir un tema crucial en la sesión «Puntos de inflexión para los océanos, glaciares y polos: normas, medición y responsabilidad». La pregunta central del debate era simple, pero trascendental: ¿cómo tomamos el increíble volumen de datos científicos ya disponibles y lo convertimos en acción del mundo real para proteger nuestros océanos, glaciares y sistemas polares?

La investigación científica es más sofisticada que nunca. A lo largo de océanos, glaciares y sistemas polares, nuestra capacidad para recopilar señales, medidas e informaciones de alerta temprana se está acelerando. Aun así, ese progreso se sigue encontrando con el mismo cuello de botella: no la falta de datos, sino una falta de los marcos comunes que necesitamos para actuar sobre los datos.

Dos obstáculos significativos siguen retrasando nuestro progreso. El primero es la fragmentación en forma de protocolos, umbrales y formatos dispares que dificultan de manera notoria la comparación de los datos ambientales. El segundo es la adopción limitada de marcos que integren la naturaleza en las decisiones empresariales, financieras y organizativas.

Aunque la ciencia resulta clara como el agua, las acciones siguen siendo incoherentes entre las compañías, los inversionistas y los legisladores. Aquí es precisamente donde las Normas Internacionales se tornan indispensables.

El rol de las Normas Internacionales

Ya contamos con un sólido conjunto de Normas Internacionales para enfrentar directamente estos desafíos dentro de los sistemas marino y polar. Entre ellas, marcos para biodiversidad e integración de naturaleza, tales como ISO 17298, y normas de contabilidad del capital natural como ISO 14054. Desde la acuicultura y la gestión de especies marinas hasta la reutilización del agua y la escorrentía costera, estas normas proporcionan los fundamentos técnicos para los datos ambientales y el monitoreo marino. Junto con las normas de gestión ambiental, evaluación del impacto y adaptación al clima para los riesgos costeros, son cruciales para convertir la ciencia en medidas prácticas.

Las normas desempeñan un papel fundamental en la reducción de la fragmentación, ya que brindan protocolos y marcos coherentes entre organizaciones y sectores diferentes. Hacen posible la replicabilidad al garantizar que los métodos de recopilación de datos se puedan reproducir independientemente de la ubicación o de la institución. Esta uniformidad reduce los costos operacionales al reducir redundancias e ineficiencias, agilizar los procesos y facilitar una integración de la naturaleza más fluida en las decisiones empresariales del día a día. Más importante aún es que las normas también propagan la responsabilidad, posibilitando el seguimiento de los progresos y reforzando los compromisos en todos los niveles.

Las Normas Internacionales hacen posible el movimiento del conocimiento científico. Trasladan las percepciones desde la investigación a la práctica y desde la práctica a sistemas escalables. 

La banda transportadora que lleva la ciencia a la acción

El modelo de banda transportadora de Tom Hale ofrece una útil perspectiva para entender por qué las normas importan. Desarrollado para explicar la gobernanza cero neto, sugiere que el cambio duradero rara vez proviene de un único descubrimiento o una sola política. Más bien, ocurre cuando la acción voluntaria, la coordinación, las normas y la regulación comienzan a fortalecerse mutuamente. Desde esta perspectiva, las Normas Internacionales hacen posible el movimiento del conocimiento científico. Trasladan las percepciones desde la investigación a la práctica y desde la práctica a sistemas escalables. En contextos marinos y polares, son tremendamente importantes.

Cuánto más rápido llegue la ciencia creíble a esta banda transportadora, más rápidamente se podrá integrar en las instituciones, reflejar en los mercados y traducir en políticas. Normas comunes para datos, monitoreo y gestión de la naturaleza ayudan a difundir las buenas ideas y convertir las prácticas sólidas en la norma.

Una vez que estas normas comienzan a dar forma a las finanzas, las cadenas de suministro y las decisiones gubernamentales, dejan de ser infraestructuras de fondo y se convierten en motores de un cambio sistémico. Así es cómo la ciencia se convierte en acción y cómo la acción, con el paso del tiempo, se convierte en transformación.

El camino que tenemos delante requiere un compromiso colectivo para impulsar estos enfoques compartidos. Algo que debemos preguntarnos: ¿qué necesidades específicas se pueden abordar mediante más normalización? ¿Qué lagunas vemos aún en el marco existente? Al identificar las áreas de nuestro campo de acción que requieren de más normalización, podemos compartir mejor los datos, escalar nuestras soluciones y favorecer una responsabilidad genuina.

Partiendo de los debates que tuvieron lugar en el Villars Institute Ocean Forum, invitamos a la comunidad global a colaborar para superar los desafíos de implementación. Al alinear nuestros métodos hoy, nos aseguramos de que las percepciones científicas del presente se transformen en acciones responsables en el futuro.

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